Hay tantas razones por las que me quiero quedar. Aquí. A tu lado. Para siempre...
Sin embargo hay otro lado de mi que me incita, cada vez más reiteradamente, a irme. De ti. De tu lado. Para siempre...
Mi mente viaja por lugares insólitos, mientras tú, pobre de ti, sigues hablándome de tus rutinarias idas y venidas. Y yo sigo fumando. Y tú no te das cuenta de que no es sólo el cigarro lo que se está consumiendo. Y vuelvo a aspirar esa boquilla, que cada vez sabe más amarga, mientras intento dar cavidad o todos en mi mente. A la vez. Inocente de mi. Otra calada más.
Siempre tuve claro que el inmovilismo en malo, que el agua estancada termina pudriéndose y adquiriendo un color verdoso; mientras que aquellas aguas que bajan de la montaña, rápidas, fugaces, cristalinas , que desaparecen y aparecen cuando quieren sin tener que rendir cuentas ante el valle, son saludables, sanas, agradables, beneficiosas y frescas.
Mi mente continua dando vueltas, recorriendo cada rincón de mis recuerdos, y tú sigues hablando solo. Mi boca solo se abre para inhalar una vez más ese humo. Tú permaneces allí, ahora callado. Esperando mi respuesta, a una pregunta que ni oí formular. No es por ti, es por mi. No le encuentro sentido. El cigarro se está acabando, y no logro obtener una solución. Ahora agonizas, y temes. Y yo estoy fría como el hielo.
¿Qué camino escoger?, esa es la pregunta
Al teclado, Micaela.
2 comentarios:
La vida son decisiones dontinuas....tu decides
Besos
Juanjo, gracias por comentar. De una manera u otra haces no sentir tan sola a la persona que escribe.
Un saludo!
Publicar un comentario