Sin plan empezamos jugando.
Suponiendo que nunca, ninguno de los dos sentiría nada el uno por el otro. Que
yo empecé a creer en la suerte, el día que vi tu sonrisa, y esa forma en la que
me miraba intercambiando botellines en algún bar de mi pueblo, mientras yo le observaba,
a la vez que el movías ágil la lengua con cara divertida. Y es que nuestra
historia empezó mucho antes de que nosotros nos pudiéramos dar cuenta. A veces
tenía miedo porque mi vida empezaba en el preciso instante en el que me
enviabas un mensaje diciendo algo así como “Tengo ganas...” O cuando me
llamabas al móvil, y sonaba tu voz, aquello que a mí me parecía la melodía más
bonita del mundo.
Provocaste un cambio de planes en
mí. Tras esto, mi plan consistía en comerme mis dudas en tus costillas intentando
llegar de alguna forma a tu corazón. Contarte que la vida es una puta mierda y
que se hace menos mierda, y menos puta si tú estás a mi lado. Que me devuelves
a la jodida realidad con una dosis de sueños, que es lo que me da fuerzas para
seguir adelante. Imaginarte... Imaginarnos todas las noches en las que sólo
tenía un insuficiente WhatsApp, y cambiarlas por miles de caricias subiendo por
mi espalda, besos emergiendo de tu boca fundiéndose por todo mi cuerpo, tu mirada
clavada en mis ojos verdes y fusionándonos noche tras noche, en donde, aunque
parezca raro, no me constaba no dormir.
Y cambio de planes... me decidí a
enamorarte, a sustituir esa imaginación por pura magia real. Quise aproximarme
a ti y robarte los días con mis miradas... Y al intentar conseguir ese algo,
que tú me tachaste como imposible, me enamoré yo. Quise acercarme a ti, como
nadie se había acercado jamás y quedé prendida absolutamente de tu
personalidad. Juro, que jamás me habían sentado tan bien unos “buenos días
pequeña”. Y al final terminamos durmiendo en distintas camas, aunque sé que
compartiendo el mismo insomnio... porque si de algo estoy segura es que antes
de antes de dormir, te acuerdas de mí, y que yo no tengo ni un puto minuto en
el que no aparezca tu sonrisa perfecta en mi mente. Ojalá fuese tú, y no el
sol, el centro del universo. O al menos de mi habitación. Agárrate a mi mano
fuerte por favor y no dudes nunca de que pueda soltarla. Y es que joder, no
sabes el placer que supone estrechar mi pequeño cuerpo contra el tuyo, jamás
entenderás lo que es para mí perder mis yemas en tu pelo, o susurrarte al oído
un te quiero.
Y mi plan final, el porqué de
este vídeo, no es más que un intento de demostrarte que lo que siento por ti es
real, tan real como que me llamo Micaela García y que estoy enamorada de ti. Y es
pensar que tengo una vida por delante, hace que no quiera perder ni un segundo
de mi vida sin ti. Mi plan consiste en eso, en decir lo que siento y entender
que no todo ha de ser perfecto para ser feliz, y contigo tengo la sensación de
que soy más que feliz. Que me sobra el mundo entero para luchar por esa sonrisa
que me mantiene viva.
Atentamente al teclado, Micaela.