martes, 14 de junio de 2011


Las cosas al principio las pintan como no son, totalmente idealizadas y con un toque mágico utópico.
Transcurrido tanto tiempo, te das cuenta de que el amor no es idealizado, no es de color de rosas, que eso es útopico. Te vas dando cuenta que el amor no es todo bonito, que existen flaquezas, obstáculos, caídas, sufrimiento (que para que todos os entereis, es inevitable), que hay dificultades. Una vez que transcurrido todo este pequeño-gran tiempo, te das cuenta de sus errores, en que decae, en que afloja, en que flaquea. Te das cuenta de que el otro tiene defectos, defectos que forman parte de él, los cuales tú si le amas, no puedes cambiar. Por eso amar, sabiendo todo, esto es amar dos veces, una por todo lo que te gusta y admiras de él, la parte que ambos tenéis en común; y otra por amar sus defectos, sus manías, la parte que no teneis en común. Y obviamente, somos semejantes, pero no iguales. Él es una persona y yo otra persona, que estamos unidos y juntos caminando de la mano por la vida, porque queremos ambos.

Al teclado Micaela.

miércoles, 1 de junio de 2011

Deja de drogarte de ingenuidad y dale un poco a la realidad, quizás si la pruebas sea aún más adictiva.


Giulia tras la pantalla