viernes, 8 de abril de 2011


Y me zambullo en sus labios y busco allí mi respiración. Besandole sin tregua, sin rejarle respirar. Le robo la fuerza, el sabor, los labios, le robo hasta las palabras. En silencio, un silencio hecho de suspiros, de mis piernas enredadas en su cuerpo, de mis manos jugando con su pelo, de mi camiseta subida acariciándome cada rincón de mi espalda... Y fundirnos en un beso, otro beso y otro y otro más.



Su respiración mezclada con la mía. Nuestros corazones laten y no precisamente de miedo, o quizá si, miedo de perderle, de no volver a sentirle.
Me escondo entre su pelo. Me apoyo en su suave cuello. Mis labios cansados, felices, satisfechos en busca de una última respuesta.
  • ¿Te quedaras conmigo para siempre?- Le dije.
  • Soy todo tuyo. Hasta el fin de mis días.- Me contestó él casi susurrando.
Después, cariñoso, coge mi cabeza entre sus manos y me mira. No es una pregunta. No es una respuesta. Después me un beso y otro, y otro más. Y no dice nada más. Solo me sigue besando. Y yo sonrío. Y acepto encantada esa respuesta.
  • ¿Me lo juras?- Le pregunto.
  • Lo juro...

Atentamente: Isabella.

1 comentario:

juanjo dijo...

Isabella: hacia tiempo que no escribias y la verdad es que tu retorno no podia ser mas acertado.Me ha gustado lo que has escrito y como olo has escrito.Enhorabuena
Besos