¿Tú también puedes oírlo? Es el silencio. Un silencio acompañado por algo más. No es incómodo, no, al contrario, es un momento de hipersensibilidad. Sí. Es como si tus cinco sentidos se multiplicaran y pudieras ver, oír y sentir cosas que el ruido monótono del día a día deja camufladas. Entra en juego el lenguaje no verbal, desde mi punto de vista mucho más poderoso que el otro. Palabras, ¿de qué sirve tanto hablar? Calla y escucha…
Es una noche oscura, de esas que me apasionan. La luna llena parece sonreírnos desde lo más alto. Me atrapas con la mirada y me atraes hacia ti. Me sonrojo, espero que no lo notes. Mi corazón bombea con fuerza y llega ese cosquilleo en el estómago. ¿Cómo es posible que después de tanto tiempo me hagas sentir tan nerviosa como si fuera un primer beso? Me apoyo en tu pecho y puedo confirmar que a ti te ocurre algo similar. Tus manos empiezan a enredarse en mi pelo, lo acaricias, jugueteas con él. Me sonrojo aún más. Un beso en el cuello. Lo haces aposta, sabes de sobra que al hacer eso los escalofríos por mi espalda no pueden parar. Me conoces, te conozco. Me quieres, te quiero. Me besas y…yo me dejo besar…
Giulia tras la pantalla
1 comentario:
A veces el silencio es el mejor sonido
Besos
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