martes, 30 de noviembre de 2010

Fui borrando (como tirando pelotitas al cubo de la basura, y sin posibilidad de reciclaje) todas y cada una de las promesas que nos habíamos hecho. Que tú habías hecho y yo te había creído. Los vídeos, las cartas, las fotos y todos los planes que nos comprometimos a hacer y que se nos fueron acumulando en el olvido, en esa cuenta abandonada y alimentada por el orgullo. Después de quemar todos tus recuerdos y tirarlos a la basura, después de marcharnos con paso firme y sin decir adiós, pretendemos hacer "las paces"... Sinceramente no sé como saldrá esto, lo único que se, es que antes de que te dejaras influencias por ellas eras para mi una persona importante.


Micaela, al teclado.

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